Blanco y negro

El pirata que descubre tesoros

Norma es una marca ligada al mundo de lo impreso y particularmente a primarias y secundarias. Si ponemos la mirada en el libro infantil y juvenil, Norma también es un ejemplo de crecimiento, de adaptación al mercado y al mundo globalizado. Existe un malestar en el gremio librero. Lamentan con frecuencia que haya sido el espacio de las escuelas donde se comercialice ahora el libro para niños y adolescentes, y que sea mediante la intermediación de maestros y padres, y no de los libreros, lo que determine la decisión editorial de la lectura.

Pero si somos honestos, siempre hemos tenido la decisión editorial de lo que nuestros hijos leen a esa edad. Apelo a la crítica: ¿cuántos libros como los que se hacen ahora existían hace 30, 40 o 50 años, cuántos de nuestros padres nos llevaban a una librería a hojearlos y cuántas librerías tenían al alcance de los chicos los libros que los iniciarían en el mundo lector? Si sacamos proporciones de ese antes con el presente los números del pasado salen perdiendo en diversidad de oferta y acceso rápido al libro porque sólo había una que otra novedad en medio de los libros clásicos para este público.

Por otro lado, muy pocos padres acercaban a los hijos a las librerías y los pocos que tenían un vínculo con ellos para iniciarlos en el mundo lector, padecían con la falta de oferta. Mis hijas crecieron con el nuevo modelo de distribución comentado aquí. Para mí fue muy gozoso descubrir con ellas libros y autores fantásticos con historias más cercanas a su entorno y su problemática. El modelo de Norma ha sido exitoso en términos numéricos y de calidad de lectura. También me atrevería a decir que mientras más chicos tengan más rápido y en el momento oportuno, contacto estrecho con libros formativos y lúdicos, y eso es desde la escuela, es más fácil que algunos se empiecen a acercar a las librerías sin ninguna guía, como el pirata que va rastreando el lugar donde se encuentran los preciados tesoros.

 

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