Blanco y negro

Dos personas: modelo para una editorial independiente

La entrevista que Sofía de la Mora nos trae con el peruano Daniel Zúñiga desde Buenos Aires, me da pauta para plantear el siguiente asunto, ¿existen condiciones favorables para las editoriales independientes en México?, mi repuesta se reduce a la vaguedad de una palabra, depende, excluyamos de este rubro a los sellos editoriales de carácter marginal, que sacan libros con becas, donativos y a veces colaboraciones del propio autor, no me refiero a ese tipo de trabajo, que siempre, por cierto será loable.

Pensemos más bien en la editorial independiente que se conciba como negocio. A mi juicio tendría que estar a la caza de oportunidades, siempre hay libros, autores, o proyectos que necesitan la visión de un editor, cuando estos dos elementos se conjugan, el mercado, tarde o temprano responde, el requerimiento mínimo para que una editorial independiente funcione, al menos en su primera fase, está en su tamaño, tiene que ser pequeña y contar con dos áreas que pueden ser dos tipos, la administrativa, integrada por el tipo uno, que valorará costos, pedirá créditos, se encargará de la distribución, y acaso llevará él mismo los libros a los puntos de venta, que siempre, quizá no lo sepan, operan bajo la figura de consignación, aclaración.

Si el tipo uno no dispone de tiempo completo no tiene resueltos sus gastos por al menos dos años, y carece de conocimientos editoriales, el “bisne” por llamarlo de manera coloquial, no funcionará, el otro elemento, y no por llevar el número dos quiere decir que sea de menor importancia en la escala jerárquica, es el editor, es decir, el tipo dos, que también es de tiempo completo, y debe tener resuelta la vida, para desenvolverse como eso que los publicistas llaman “el creativo”, el tipo dos, le dará forma al libro, y tendrá que trabajar con correctores y diseñadores, que en una primera instancia contratara por honorarios, el tipo dos es responsable de la impresión y acabado de los libros, por fortuna la industria del offset es tan competida, que una editorial moderna no requiere, al menos en una fase de arranque, y yo creo, incluso, que ya no es necesario, de una enorme maquinaria para arrancar. La suma, de tiempo completo, gusto por los libros, conocimiento editorial a fondo, y un riguroso control administrativo, puede servir de cimiento para la edificación de una editorial independiente, con posibilidades de crecer.

 

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